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miércoles, 21 de mayo de 2014

MARTA. Hermana de Lázaro.




Entre esta semana y la próxima vamos a ver las dos hermanas de Lázaro, hoy conoceremos algo de Marta, aunque cuando se habla de las dos hermanas hay la tendencia que una era mejor que la otra, pero intentaremos ver que no es así, sino que cada una tenia sus peculiaridades y que de cada una podemos sacar una enseñanza.

La Palabra no es que nos de demasiada información sobre Marta, pero si la suficiente para poder aplicar algo en nuestras vidas, la Biblia nos dice que junto con su hermana María y su hermano Lázaro vivían en Betania. Encontramos dos relatos sobre Lázaro pero como habéis podido intuir nos referimos al que el Señor levanto de los muertos, el relato que nos ofrece las Escrituras transcurre en casa de Marta, por lo que algunos estudiosos han entendido y piensan que esta era la hermana mayor, otro dato que nos podría indicar esto, es que Marta era la anfitriona cuando había invitados, cuando Jesús amigo de la familia acudía a su casa.
Vamos a situar la historia en la Palabra

Lc 10:38-42
Aconteció que yendo de camino, entró en una 38
aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta 39
tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose
a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba 40

con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da
cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que
me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afana- 41
da y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es 42
necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le
será quitada.

Cabe recordar que cuando Jesús empezó su ministerio público no siempre volvía a su casa de Nazaret para reposar, pero si se acercaba hasta Betania para hacerlo en esta casa, el afecto y el cariño que se tenían hacia que fuese un buen lugar para descansar.
Cuando el maestro viajaba no lo hacía solo, siempre iba acompañado por los discípulos, es por ello que a Marta se la consideraba una buena anfitriona, ya que siempre estaba pendiente de que nada les faltase y de que se sintieran cómodos, nunca se enojo porque de pronto aparecieran trece personas a su casa y tuviera que improvisar, os imagináis que esto nos sucediera a nosotros, ¿ como reaccionaríamos? Ufff quizás un fastidio tener que cocinar para tantos, o pensar como quedara la casa cuando se marchen, pero las Escrituras nos instan en algo importante que debemos estar preparados y ser hospitalarios cuando se nos da la oportunidad.

Pero podríamos decir que Marta tenía un problema, ella gustosamente atendía lo que ahora decimos : a las visitas, mientras María en lugar de ayudar se sentaba a los pies del Señor para escuchar, Marta necesitaba que su hermana la ayudase, pero esta prefería quedarse oyendo al Maestro, cosa que Marta le recrimino, su enfado y frustración cayo sobre María, aunque Jesús siempre compasivo y bondadoso corrigió a Marta , hasta dos veces nombro su nombre, eso nos indica de que Jesús estaba hablando en serio, no la reprendió por el trabajo que esta estaba realizando, El conocía de sobras con que generosidad y gusto esta hacia su trabajo, pero si la corrigió en el sentido de que estaba mas preocupada por lo externo , ya que ello era un obstáculo para su espiritualidad y la comunión con Jesús, debemos aprender a distribuir nuestro tiempo, nos estaba diciendo. Por decirlo de otra forma, en lugar de preparar un gran banquete con comidas de gran elaboración, podía haber
preparado algo mas sencillo y a la vez poder disfrutar de las conversaciones y de las enseñanzas de Jesús. Y es de aquí que podemos sacar una enseñanza, cuidado con el tiempo que le dedicamos a las cosas, esta bien servir en la congregación, ayudar a los necesitados, o sea lo que hagas, pero que ello no nos reste tiempo de oración y comunicación con Cristo y estudiar la Palabra.

Encontramos otro episodio de Marta en el Evangelio de Juan, cuando su hermano Lázaro enferma y manda llamar a Jesús, pero muere y ella de una forma u otra le recrimina su tardanza.

Jn11:21
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto mano no habría muerto

Pero si vemos el versículo que continua añadió

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.


En estas últimas palabras Marta estaba demostrando una fe y una confianza hacia el Mesías, sabía quien era, pero primero recrimino y luego le honro con sus palabras, cosas que también nos ocurren a nosotros, primero decimos : oh Señor ¿Por qué? Y luego decimos en tus manos lo dejamos.
Veamos la conversación que mantuvieron los dos, la encontramos en

Jn11:23-27

Jesús le dijo: Tu hermano
24 resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrec-
25 ción, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y
26 la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo
aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees
27 esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo,
28 el Hijo de Dios, que has venido al mundo.


Al igual que Marta que aprendió una lección en estas palabras, las debemos aprender nosotros herman@s, no hay nada que se escape a la voluntad de Dios, y si los acontecimientos fueron de esta manera, era por un motivo, Dios estaba controlando la situación. Al igual que ella aunque no
entendamos bien lo que en ocasiones el Señor nos esta diciendo debemos hacer como Marta: crees en lo que te estoy diciendo, Si Señor lo creo.

Rom 10:9
que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo

Ya solo encontramos a Marta en un último pasaje en Jn 12: 1-11, y es una cena pocos días antes de la Pascua, donde Jesús nuevamente estaba con Lázaro, y ella seguía sirviendo, atendiendo, pero en esta ocasión era diferente Marta sentía una paz y gozo distinto en su vida.
En esta cena su hermana Maria ungió los pies del Señor ( ya lo veremos la próxima semana) con un perfume muy caro , de alabastro y en ningún momento Marta la increpo por lo que estaba haciendo, quiero imaginar o pensar de que Marta era consciente de lo que ahí estaba ocurriendo.

Ya para acabar vamos a hacer una recopilación de lo que podemos aplicar a nuestras vidas, debemos abrir como hizo Marta nuestro hogar a Jesús, servirle y pasar tiempo con El, no podemos invitarle a nuestras vidas y como siempre digo dejarlo sentado allá en una silla, debemos atender lo que quiere de nosotros y a la vez escuchar lo que nos tiene que enseñar.
También nos enseña que el estar demasiado ocupados nos puede apartar de pasar tiempo en comunión con Dios, de que la relación que mantenemos con el Señor se vea menguada, debemos encontrar un equilibrio, se que no es fácil en muchas ocasiones, que si el trabajo, la familia, la congregación, pero debemos buscar ese equilibrio.

Espero que todos hayamos podido aprender algo de Marta, y la próxima semana veremos quien era y que hacia Maria………..

                                                                          







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